Alemania: el dominio de los electores viejos

Desde que despertó mi interés por la política y, más adelante, me llegó la edad legal para poder votar, siempre me había fijado en el mismo debate a la hora de entender la política en lo que se refiere a “la edad de los votantes”. ¿Debe tener la misma importancia el voto de alguien de 80 años que la de alguien de 30? ¿Cómo influye en un país que la gente mayor tenga ideologías más extremistas que los jóvenes?

Hace escasos días y con una fuente que no he conseguido volver a encontrar, leí en una encuesta de una gran compañía un dato revelador: cuanta más formación, menos intención de voto a la extrema derecha. No es casualidad que los jóvenes decidieran que Gran Bretaña debía permanecer en la Unión Europea mientras que los “viejos” optaran por el Brexit. Así se demostró y así se consiguió que una población que tiene toda una vida por delante tenga que “pagar” por el resultado de una votación de personas que ya han vivido la mayor parte de su vida, valga la redundancia.

Pero, ¿por qué ocurre esto? Se demostró que con el Brexit, lo que querían aquellos que votaron para salir, era, entre otras cosas, el cierre de fronteras para evitar la llegada de inmigrantes. En adelante, eso derivó en los denominados crímenes de odio, que, en una gran mayoría de los casos, son provocados por miembros con ideología de extrema derecha.

A nuestros abuelos no les pudieron dar la formación que a nosotros sí nos han podido dar. Hemos vivido tiempos muy fáciles en comparación con ellos: no hemos pasado hambre, hemos podido ir al colegio día tras día, hemos celebrado año tras año fiesta tras fiesta con la prosperidad económica que eso conlleva… Hemos sido una generación -abarcando ampliamente- con muchas facilidades de acceso a la información, para leer, para informarnos, para formarnos desde casa en temas que nos conciernen a todos. Pero nuestros abuelos no, los abuelos alemanes, los británicos, y la mayoría de ellos, han vivido guerras mundiales o civiles y han tenido un acceso más complicado a la educación. Por supuesto que la educación está íntimamente relacionada con la extrema derecha. La gran mayoría de personas mayores volverá a votar al PP en las siguientes elecciones porque tienen miedo de la novedad, de cambiar lo que saben que no les hace daño, lo que les han enseñado desde épocas franquistas que no va a provocar grandes cambios.

Por desgracia, este artículo no hace más que refrendar mi opinión acerca de las personas mayores. Las personas mayores deben formar de la población con derecho a voto, por supuesto, pero ¿cuánto estorban sus decisiones para avanzar como una sociedad plural, liberal y con vistas a un futuro en el que podamos vivir sin patriotismos y sin colores? En mi opinión, demasiado. Ojalá que los jóvenes que venimos pisando fuerte desde abajo podamos seguir formándonos y trabajando para que en un futuro no muy lejano, todos crezcamos con las mismas posibilidades y ofreciendo las mismas oportunidades a inmigrantes, mujeres, parejas homosexuales y demás colectivos oprimidos por no formar parte de la educación que en un pasado marcó a tantas personas mayores. ¿Electores viejos? Sí, pero no extremistas.

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