El conflicto catalán

A escasas horas de una más que previsible declaración unilateral de independencia por parte de Cataluña, parece que existen dos bandos totalmente diferenciados sobre la situación. ¿Debió Cataluña desafiar a la ley con el referéndum? ¿Se debe intervenir aplicando el artículo 155? ¿De dónde viene el conflicto?

Cataluña lleva años pidiendo un referéndum legal pactado. Una parte importante de la población catalana ha crecido en la última época con un nacionalismo catalán que se ha hecho oír, provocando multitudinarias concentraciones en el día de Cataluña año tras año. El Estado hacía oídos sordos a la petición y la negociación para ello nunca llegaba, haciendo crecer el “odio” y la “rabia” en el pueblo catalán.

Tras el paso de Artur Mas, cuya fuerza residió en la defensa del nacionalismo catalán, y con la llegada de Puigdemont y Junqueras, se ha alcanzado la cima del conflicto con el Gobierno. ¿Qué debe hacer un pueblo que lleva años pidiendo un referéndum pactado legal y al que no se le ha concedido? Lo que haríamos todos, ir por delante de la Ley para ejercer el derecho de autodeterminación que tienen las comunidades autónomas.

En mi opinión, el referéndum sí se tenía que realizar, a pesar de las notables trabas que fueron puestas para que no se realizara. El derecho a la democracia en el año 2017 debería estar garantizado en cualquier lugar del mundo, y más, si cabe, en un país con una tradición democrática como España. La violencia en las calles por medio de las fuerzas nacionales del Estado sólo provocó que el odio y la rabia crecieran exponencialmente. De hecho, el clima de opinión de la gente liberal se torció muy a favor de Cataluña viendo el sufrimiento al que estaban siendo sometidos.

Si el referéndum si hubiera realizado cuando se pedía, jamás habría salido que sí. La mayoría de la población catalana habría votado que no y se habría acabado el debate hasta muchos años más tarde. A día de hoy, la única solución del conflicto parece ser un referéndum pactado, pero… ¿Acaso no votarías que quieres la independencia teniendo en cuenta el trato que se le ha dado a tu familia, a tus hermanos, a tus vecinos, a tus conocidos de toda la vida? ¿Acaso creen que la violencia es el camino para hacer cambiar de opinión a todo un pueblo que simple y llanamente quiere votar? Un referéndum pactado hoy en día, aunque lo defiendo como la mejor opción y la necesaria, sólo provocaría un voto mayoritariamente irracional de la población, que, sin hacer balance de los pros y contras de la secesión, se dejaría llover por los sentimientos aflorados tras la violencia policial. Y con toda la razón del mundo.

Yo no quiero la independencia de Cataluña por una serie de razones. Creo que si se independizara, provocaría un efecto dominó terrible para España. Después de ellos vendría el País Vasco, luego Andalucía, Canarias, Navarra, Galicia… se reforzarían los nacionalismos y España se convertiría en una “nación de naciones”, que precisamente es lo que representa el sistema de las comunidades autónomas. ¿Adónde nos lleva todo esto? A pensar que el sistema actual está mal planteado y no dota del poder y de la potestad necesarias a las autonomías como para que se sientan a gusto. Quizá el problema resida en la centralización del Gobierno, en un país en el que casi todo gira en torno a Madrid y donde la importancia de otras grandes ciudades queda relegada a un segundo plano.

En definitiva, creo que el referéndum legal pactado es la mejor opción actualmente para solucionar el conflicto. La votación sería totalmente emocional en vez de racional, culpa de la situación de no retorno que ha provocado la violencia del 1 de octubre y eso provocaría una votación con bastante peligro, porque el sentimiento no se puede anteponer a la razón en una situación tan excepcional. Lo que está claro es que Cataluña, que tampoco ha sido un angelito, todo sea dicho, va a necesitar de mucho cariño por parte del Gobierno si se quieren recuperar las riendas de la situación y, desde luego, con el PP ahí arriba eso es imposible.

Otro aspecto fundamental de todo este tema es la del nacionalismo como fuente de impulso de los ciudadanos, nacionalismo (sea del bando que sea) que me parece totalmente contrario a la razón y que ha hecho más daño que cualquier guerra. Más educación y más leer y menos banderas ondeando haciendo gala de patriotismos, el peor de los males de nuestra sociedad. Como digo, ya habrá días para tratar ese tema.

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