Hugh Hefner y “Playboy”: machismo detrás del glamour

Descubrí hace poco que en Playboy escribían “las mejores plumas” del país. Desconocía por completo los temas que trataba la revista más allá de la desnudez femenina que se escondía entre sus páginas y me atrevería a decir que el 95% de mi generación, también. ¿Qué tipo de liberación sexual vende una revista que sólo es reconocida en la mente del consumidor por el desnudo de la mujer y en la que el jefe ofrece una forma de vida llena de mujeres a aquellos que tienen dinero?

La liberación no consiste en que la mujer muestre su cuerpo de manera libre. La liberación consiste en que una mujer se pueda mostrar desnuda sin tener que ser sensual y sexy por ello. Revistas como la Playboy, Interviú o incluso la contraportada del diario As no hacen más que trabajar a favor de la hipersexualización de la mujer. Que una mujer muestre sus pechos no implica que pretenda ser sensual hacia un hombre, no tiene por qué implicar deseo.

El hecho de que el cuerpo de la mujer sea visto en la mayoría de los casos como objeto de deseo para los hombres es culpa de publicaciones como las ya mencionadas antes. Luego, esto deriva en niñas de 13-14 años mostradas en los medios como personas sensuales, porque vende, despertando así el interés de hombres adultos que rondan los 40 o 50 y que automáticamente pasan a desear a la niña que están viendo hipersexualizada en alguna revista.

El trabajo está en el día a día. La liberación sexual vendrá cuando una mujer pueda vestir de corto sin tener que despertar deseo en los hombres. No se visten para gustar al primero que pase, se visten para estar cómodas consigo mismas y para sentirse bien. Nadie nos criticará a los hombres por llevar un bañador o una camiseta ceñida que nos marque los músculos. Ninguna mujer se acercará excusando que “vamos provocando”.


Playboy para mí nunca será ejemplo de nada. Hombres con dinero que se sienten poderosos como para dominar a las mujeres y ser más que ellas por el mero hecho de ser el sexo opuesto, hombres con dinero que esclavizan a las mujeres tratándolas como objetos de usar y tirar, hombres con dinero que han convertido al conejito de orejas rosas en el ejemplo claro de lo que no hay que hacer para conseguir la liberación sexual de las mujeres.

Ojalá que las fotos de mujeres desnudas no sean nunca más necesarias para que el público masculino obtenga una revista en la que escriben los mejores articulistas y ojalá que en un futuro próximo esas fotos sean sustituidas por artículos en los que se hable de cómo no convertirse en un mal ejemplo para una sociedad muy necesitada de educación feminista.

Las mujeres no han nacido para complacer a los hombres, como piensa Hugh Hefner. Dios quiera que en otra vida se le brinde una buena educación que le explique de la misma forma el papel de la mujer y del hombre. Los que estamos en contra del machismo, ayudaremos para alcanzar la transformación.

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